Martín Valenzuela del rancho a la música

Amante de los caballos, prepara show ecuestre.

Por: Miguel Escobedo @mikeidg @idgpatrones / Identidad Grupera

Fotos: Cortesía

Martín Valenzuela es una de las jóvenes promesas del regional a quien Universal Music le está apostando como una de sus cartas fuertes, pues es el joven de 22 años tiene un talento impresionante a nivel vocal y con los caballos que el mismo entrena.

Se Va Perdiendo es su más reciente sencillo, es autoría de un primo: “Él y yo nos frecuentamos muchos cuando viene a Sinaloa o yo voy a Culiacán, me mostró la canción y me conecté con ella, cuando la terminó la cantamos con el piano y la metí al disco”.

A los 13 años empezó a forjar el sueño de ser un gran cantante, su familia compuesta por ganaderos, lejos de limitarlo lo apoyo: “Mi familia es ganadera, yo le ayudaba a mí papá, pero decidí dedicarme realmente a lo que me apasiona, es la música, eso sí yo no sabía nada y fui aprendiendo poco a poco”.

Fue gracias a la banda a la que empezó a tomarle amor a la carrera: “Le batallé pues estaba lejos la oficina y mis papás no me podían llevar, había veces que me iba sin permiso, iba a las presentaciones y ayudaba en todo con la intención de aprender, empecé tocando el trombón, pero no me gustó y agarré la trompeta, pero lo mío era cantar”.

Trabajando en la banda le fue muy complicado combinar su responsabilidad en la escuela: “En la banda me daban más trabajo, me llevaban a las presentaciones y al otro día me dormía en la escuela, le llegaban las quejas a mi papá, él solo me decía que me aplicara para no quedar mal con nadie, fue difícil pero siempre con mi sueño por delante“.

Al ir creciendo, descubrió su don para escribir: “Me gusta mucho solo que no lo hago tan frecuente pues me gusta componer en el rancho, donde estoy solo y concentrado, en la ciudad se me hace muy difícil por eso no tengo muchas canciones“. Así como su don para domar y entrenar caballos: “Me emociona cantar montado a caballo, siempre he andado a caballo, así me iba a la escuela, a mi tío que tiene caballos, yo le ayudaba a ensillarlos, a bañarlos, a trenzarlos, a curarlos, hasta llegue a tener mi propio pony, mi tío me enseñó a entrarlos, no ha sido difícil pues tengo una conexión especial con ellos”.

Esto no le ha librado de los accidentes: “Se han caído conmigo, recuerdo que de niño tuve una mala experiencia pues un caballo se fue hacia atrás conmigo y estaba un tubo, al caer me pegué en una costilla, estuve a punto de que se me ensartara en la espalda, fue algo muy peligroso, pero es más mi amor por ellos“, finalizó.